A partir de refranes, dichos y expresiones de nuestra lengua, escribimos…
RÉQUIEM
Por Carlos Lombardo
“No pinta el que tiene ganas, sino el que sabe pintar”.
Alguien dijo ayer una frase, pero no recuerdo quién fue.
De verdad, estuve todo el día tratando de identificar al autor de estas palabras y sólo cuando anochecía tuve una súbita intuición. La de que quién la había dicho no pertenecía ya al mundo de los vivos.
A mi alrededor reinaba un silencio absoluto.
Acostado en el cajón recién pintado, me di cuenta que quien había pronunciado esas palabras había sido simplemente yo.
LA CIUDAD REGALADA
Por Miguel Valle
Eran tiempos de cambios en el orden cósmico. Muchas estrellas serían trasladadas a otra realidad dimensional, entre ellas, el sol. Por eso, un selecto grupo de humanos fueron aislados en la nave Emperatriz, que era la encargada de recolectar especies vivas del universo Nº 7 que era este universo.
A la nave Emperatriz no le tomó mucho tiempo hacer esta tarea. Entonces, se revisó la proporción equivalente entre materia oscura, sustancia y energía. Se cerraron algunos agujeros negros y se dispusieron nuevos mundos a estrenar. A cada especie de vida le dieron un mundo nuevo, así también a la raza humana.
En poco tiempo todas las comunidades diseminadas en el Universo Nº 7 prosperaron, excepto los humanos. Estas criaturas no habían tenido capacidad de organización y se agrupaban en bloques que denominaban sociedad, pero más se parecía a un laberinto lleno de trampas, donde cada uno luchaba por sus propios intereses sin importarle el daño causado a sus congéneres. Y lo peor de todo era que su planeta que había sido nuevo y maravilloso alguna vez, ahora era una bomba de tiempo y resentimiento.
La comisión que rige las conductas de las especies vivas se reunieron en la nave Emperatriz y decidieron eliminar a los humanos y mantener el código de su raza en una fórmula en los archivos secretos. Pero después reflexionaron sobre que los hombres no tenían la culpa de ser tan tontos. Así que antes de eliminarlos aislaron el pensamiento y la conciencia de la humanidad. Y desde ese día, los humanos fueron eliminados, pero su conciencia aislada en un tubo de ensayo en la nave Emperatriz, les hace creer que aún están vivos.
martes, 30 de noviembre de 2010
martes, 23 de noviembre de 2010
....
El beso solo purga si trae de la mano un corazón,
las voces no se callan, los gritos no retumban
y el alma es un rincón acumulando despojos,
un vacío y solitario olor a rancio,
una especie de tumultos del pasado.
El beso que se esconde detrás de una palabra
te derrumba la mirada dejándote los ojos,
una pupila clavada en el acero,
inerte, sombrío, profundo dolor que cae sin morir.
El beso solo mata cuando besa en la distancia
el contacto de otra boca,
y el miedo es una acequia evaporando ilusiones,
los temblores ya no tiemblan,
los incendios en el pecho se apagaron,
y el olfato putrefacto del perdón que no perdona
se parece al del amor cuando abandona.
Toda esta tristeza estallando en un volcán,
contenida, encerrada en esta piel con sus recuerdos,
perforando toda lágrima genuina.
Tu culpa será el alcohol cicatrizando mi herida.
Autor: Ana Rocío Velázquez
las voces no se callan, los gritos no retumban
y el alma es un rincón acumulando despojos,
un vacío y solitario olor a rancio,
una especie de tumultos del pasado.
El beso que se esconde detrás de una palabra
te derrumba la mirada dejándote los ojos,
una pupila clavada en el acero,
inerte, sombrío, profundo dolor que cae sin morir.
El beso solo mata cuando besa en la distancia
el contacto de otra boca,
y el miedo es una acequia evaporando ilusiones,
los temblores ya no tiemblan,
los incendios en el pecho se apagaron,
y el olfato putrefacto del perdón que no perdona
se parece al del amor cuando abandona.
Toda esta tristeza estallando en un volcán,
contenida, encerrada en esta piel con sus recuerdos,
perforando toda lágrima genuina.
Tu culpa será el alcohol cicatrizando mi herida.
Autor: Ana Rocío Velázquez
Rápida Huída
RÁPIDA HUÍDA.
por Eugenia Trinidad Tale
Te fuiste tan rápido de mi vida
Y me tiraste junto a los desperdicios
Y yo que tanto te apreciaba
Pasé a ser alguien más de tu lista
Tu boca,
junto a la mía,
Me atrapaba
con sus fuertes besos.
Tus manos me tocaban hasta el alma,
Y yo me aferraba a ti,
Mientras me susurrabas
cuanto me amabas.
Y me clavabas tus dedos dulcemente en mi piel,
Y tus ojos estaban siempre cerrados,
Mientras los míos abiertos,
No podían dejar de mirarte.
Y ambos nos cuidábamos
De los que no querían vernos juntos.
Porque éramos guardianes de nuestra historia,
Y lo prohibido la sal de nuestro amor.
¡Tanto te adoro!
Pero te fuiste tan rápido de mi vida
Y te sufro cuando nos encontramos
y no me miras.
por Eugenia Trinidad Tale
Te fuiste tan rápido de mi vida
Y me tiraste junto a los desperdicios
Y yo que tanto te apreciaba
Pasé a ser alguien más de tu lista
Tu boca,
junto a la mía,
Me atrapaba
con sus fuertes besos.
Tus manos me tocaban hasta el alma,
Y yo me aferraba a ti,
Mientras me susurrabas
cuanto me amabas.
Y me clavabas tus dedos dulcemente en mi piel,
Y tus ojos estaban siempre cerrados,
Mientras los míos abiertos,
No podían dejar de mirarte.
Y ambos nos cuidábamos
De los que no querían vernos juntos.
Porque éramos guardianes de nuestra historia,
Y lo prohibido la sal de nuestro amor.
¡Tanto te adoro!
Pero te fuiste tan rápido de mi vida
Y te sufro cuando nos encontramos
y no me miras.
BIENVENIDOS
Taller Literario
¡¡Bienvenidos al taller literario de la Hospedería Padre Alberto Hurtado dependiente de la fundación Manos Abiertas!!
Aquí podrán leer los escritos de quienes hacemos y participamos del taller, hacer comentarios y leer además textos de autores reconocidos de la literatura universal.
Muchas gracias por su visita.
¡¡Bienvenidos al taller literario de la Hospedería Padre Alberto Hurtado dependiente de la fundación Manos Abiertas!!
Aquí podrán leer los escritos de quienes hacemos y participamos del taller, hacer comentarios y leer además textos de autores reconocidos de la literatura universal.
Muchas gracias por su visita.
domingo, 21 de noviembre de 2010
Taller del 11 de noviembre de 2010
Se les propuso a los integrantes del taller construir personajes y caracterizar todos sus rasgos: físicos, interiores y de personalidad. Desarrollar un escrito desde la perspectiva de ese personaje. Y a partir de esto Miguel Valle nos comparte:
Confesiones de una mujer equivocada
Queridos lectores, a esta altura de mi vida, se me pide hablar del amor. ¿Qué les puedo contar? Bueno, creo que puedo comenzar detallando mis rasgos más notorios.
Me llamo Angélica por designio de mis padres, tengo treinta y dos años por designio del tiempo, soy frágil y participativa en el amor por designio del destino, y dicen que soy muy atractiva, por designio de la naturaleza.
Así que como verán la mayoría de las cosas que me forman han sido impuestas por designios. Un día, me di cuenta que yo también podía ejercer mi derecho a elegir y lo intenté en el campo del amor, ese campo cubierto por doradas espigas que no te dejan ver los pozos del terreno, y después caes, como la más idiota.
Al pasar el tiempo, caí en la cuenta de que no era yo la que elegía a mis amores, sino que era mi corazón el que hacía esa selección sussurándome al oído el aliento de la felicidad.
Yo, que soy maestra de quinto grado en una escuela primaria, me cuesta identificar si soy aliada de la razón o del corazón, pero que estas dos cosas nunca están de acuerdo, eso es innegable.
Con todo, a mis veinticinco tuve un hijo fruto del amor que compartí con un hombre casado. Él nunca habló de dejar a su esposa para vivir conmigo, pero yo abrigaba la esperanza de que con un hijo presionaría en la decisión que él nunca consideró.
Bueno, ahora no tengo tiempo para relatar pero ya habrá oportunidad para seguir. Debo ir a cocinar para el Padre Joaquin, el sacerdote que robó mi corazón.
Miguel Valle.
Taller del 11 de noviembre de 2010

MANOLITO
Por Carlos Salguero
¿Saben? Mi nombre es Manolo. Me dicen Manolito. Tengo 38 años. Dicen que soy simpático y pícaro. Lo de pícaro es por lo que “cuento”. A la barra les digo: “No saben la mina que me levanté, ni yo lo puedo creer”. Y así, digo siempre.
Pero la verdad es que soy súper tímido. Cuando encaro a una mina y ésta me contesta, me borro, porque no me atrevo a seguir, me baño en sudor y me agarra un calor bárbaro. Pero mis amigos no lo saben. Y la verdad, estoy enamorado perdidamente de la hermana de mi mejor amigo. Y si me atreviera a decírselo y ella me aceptara me casaría con ella. Pero: ¿cómo acercarme a ella con esa intención? En cuanto me saluda, me derrito y me como los mocos, a pesar de que sé que le gusto. A pesar de mi edad, me mantengo, tengo buen físico, trabajado, soy alto, de buen parecer, por lo que dicen mis amigos.“¡Eh Manolito!, con la pinta que vos tenés, cómo no vas a enganchar la mina que se te antoje, te envidiamos”.
Pero ellos no saben nada de mi, de lo que siento, de lo que sufro, y el porqué llegué a esta edad solo como un perro, pagando para tener un poco de amor. Y yo me digo: “Manolito, sos un tontito… ¿Cuándo vas a cambiar?”
En fin no todo lo que brilla es oro. Y yo brillo pero soy puro oropel.

Taller del 4 de noviembre de 2010-11-22
CONSIGNA: Entre todos trabajamos, compartimos y comentamos frases célebres de escritores y de otras personas famosas. A partir del contenido de las frases escribimos…
Víctor Cornejo nos comparte: “Soy un hombre”
El hombre deambulaba por las calles de la ciudad. Andaba de un lado para el otro, sin rumbo fijo, tratando de no llamar la atención. Y de repente la ve. Era una mujer hermosa, fuera de serie, que sobresalía de las demás. Lo primero que hizo fue allegarse a ella y tratar de comunicarse. La mujer bella vestía un pantalón bien ajustado al cuerpo y un escote exagerado y exuberante. Era 90, 60, 90.
Él trata de chamullarla. Y de chamullo en chamullo, él se encuentra de repente en un callejón con este monumento. Y el monumento le pregunta:
- ¿Y vos quién sos?
- Yo soy hombre… ¿Y vos quién sos?
- Yo soy el demonio.
- Ah! No sabía que el demonio era así.
- ¿Cómo así? , le preguntó el demonio.
- Tan bello y tan atractivo. ¿No querés que nos endemoniemos juntos?
- Bueno, le dijo el demonio, pero me tenés que enseñar cómo es el juego.
- No te hagás problema que yo te voy a enseñar.
Y chamullando, chamullando, los dos se borraron y desaparecieron jugando y jugando. Ustedes se lo tienen que imaginar, cómo habrán jugado…
Y colorín colorado, este cuento se ha terminado.
Chau! Hasta pronto. Víctor.
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