lunes, 13 de junio de 2011

ORIGEN DEL AMOR



Hace más de un millón de años, el Homo Erectus se vio a sí mismo y a su hábitat como una desolación devastadora. Conforme le dictaba su instinto de supervivencia imaginaba que el sol y todos los fenómenos físicos, meteorológicos y hasta fisiológicos eran producto de dioses o demonios que animaban la Naturaleza. (De aquí el animismo)
La pregunta básica es por qué esta interpretación. En algún sentido oculto del inconsciente podemos conjeturar que fue un invento - hoy diríamos que metafísico- por el cual y mediante el cual, aliviaba, sosegaba o minimizaba su enorme soledad. De aquí proviene, en primer término, el instinto religioso. Más adelante, tal instinto se desarrollará y evolucionará hacia mejores formas de comunicación. Porque la interpretación del hombre primitivo sólo buscaba comunicarse con dioses o ánimas. (De aquí proviene “animarse”, etc.) Luego, este vocablo “ánima” sufrió una transformación en “Alma”, “espíritu” y colateralmente en “sentimiento”. Y con la psicología moderna en los términos: “sensibilidad afectiva”, “afectividad”, etc.
De lo que se trata es que todo este aparato psíquico tuvo como sustento esa soledad y desamparo humano: el hecho problemático y pavoroso de vivir en la intemperie, lo que lo impulsaba a crear dioses y compañías imaginarios.
Posteriormente, esta situación hizo nacer la necesidad de la convivencia y de las formas primigenias de lo social – tribu, clan, polis griega, etc., que sería largo enumerar. Esta misma necesidad de la convivencia social fue expuesta por Aristóteles cuando afirmó que para vivir en soledad hace falta ser animal o Dios.
Y la evolución posterior de la convivencia social no es otra que el amor, interacción entre seres humanos, que persiguen como fin la superación de la soledad típica de la especie. Superar la barrera de la soledad importa e implica superar el narcisismo. Y ese camino se logra con el acontecimiento de mayor evolución que llamamos amor. Y el amor no es un sentimiento, sino una actividad permanente: la preocupación activa por el crecimiento y mejoramiento de lo que se ama. (E. From. “El arte de amar”.)






Carlos Miguel

Las vecinas envidiosas




Cuenta la leyenda que una vecina a la otra se tenían una envidia total. Era tanta y tan fuerte que llegó al odio y a la soberbia.
Las protagonistas eran Filomena y Pancracia. Vivían una al frente de la otra. Filomena tenía muchas flores en el jardín del frente de su casa y Pancracia tenía su casa con algunas plantas Pichi pichi, que eran muy comunes y naturales. Sin embargo, su casa era una de las mejores y más atractivas del barrio, por su lujo y su esplendor llamativo; era todo lo contrario de la casa de Filomena, que era una casita chiquita, humilde y pobre, pero llena de amor, de flores, de pájaros, de perfume y de fragancias dulces, que atraían al que pasaba por el lugar y por los alrededores.
Existía una lucha constante entre una y la otra, mientras se miraban por detrás de la ventana. Y yo me pregunto ahora: ¿Cuál de las dos casas era la más concurrente del lugar, si la de Filomena o la de Pancracia? Es para pensarlo…
Eran dos viejas chancludas. Colorín Colorado, este cuento se ha terminado.

Víctor Cornejo

La leyenda de la escritura pura



Desde antiguas creaciones de viejas constelaciones, respirando el tiempo que aún no hemos vivido, se cuenta que existían tres mariposas de luz, que cruzaban las galaxias en su misión de engendrar en las razas pensantes las bases de la escritura pura, ya que en todas partes reinaba la escritura basura.
Así, partieron estas tres aladas iluminadas; pero en la constelación “Perseverancia”, una lluvia de asteroides mató a una de ellas y se convirtió en un difuso recuerdo que parpadeaba en el cielo de las anécdotas.
Las dos mariposas galácticas que sobrevivieron siguieron viaje y llegaron (después de penetrar por siete agujeros negros) a la galaxia “Manos Despiertas”, dentro de la cual estaba el sistema maniatado que contaba con cuatro planetas. A uno de esos planetas, llamado “Vientos de día” arribaron las instruidas mariposas para sembrar los códigos de la escritura pura.
En el planeta “Vientos de día” habitaban seres mutantes de las más diversas rarezas y combinaciones, ya que hace mucho había colisionado en el planeta un gran asteroide de soberbia, que dejó un gran cráter de indiferencia.
Pero como decía antes, estos seres mutantes eran tan raros que por ejemplo alguno parecía el resultado de la unión de una foca con una cebra. Otros, parecían perros con panza de pollo, y otros, tenían apariencias de lombrices solitarias con hábitos de murciélago, en fin…
Las nobles mariposas se miraron la una a la otra, y sabían que sembrar la semilla de la escritura pura en ese planeta sería todo un desafío. Por tal razón, sacaban de un cofre mágico algunos estímulos, como tortas de simpatía, caramelos de diversión y hasta tacitas de encanto negro.
Pero pasado un tiempo, en “Vientos de día”, las mariposas vieron con resignación que la semilla de la buena escritura nunca brotaba. Por eso, decidieron abandonar el planeta. Sin embargo, una de las mariposas de luz había quedado contaminada por la escritura vacía y sus alas ya no podían alzar vuelo. ¡Pobrecita!
Con mucho dolor, la otra mariposa le besó las alas rotas y se despidió, para seguir recorriendo universos, donde poder sembrar la escritura pura. Mientras tanto, dicen que en el planeta “Vientos de día” los mutantes siguen con la escritura basura, el pensamiento de usura y la mente sin levadura.

Miguel Valle

CELOS



Yo un día me casé y me fui para el campo. Y cuando volví, mi mujer estaba con otro. Entonces, la eché porque me cansó y no la aguanté más. Además, yo era muy celoso y mi suegra una loca que no me quería en la casa.


Ernesto Díaz

6 / 6/11 LA LEYENDA




ASÍ NACIÓ EL ODIO

Dicen que hace muchos, pero muchos, muchísimos años, en un gran palacio existía un rey muy pero muy bueno, que tenía un reino muy pequeño que era la envidia de todos los demás reinos que había en el mundo. Este rey se llamaba Juan Pablo. Su pueblo tenía características propias y únicas. Allí todo era amor, dulzura, cariño, entrega, servicio y esperanza. Todo era positivo y hacia muy feliz a todo el pueblo, que vivía muy bien, sin tener que depender de nadie, ya que todos se ayudaban y buscaban incansablemente salir adelante. Era como si no existieran dificultades, como si nada pudiera romper con la armonía de ese pueblo.
El rey estaba siempre pendiente de todos sus súbditos y de sus necesidades, de que nada les faltara ni nada destruyera dentro de sus dominios esa paz que reinaba en todo el pueblo.
A fin de proteger a su pueblo, el rey prohibía a todo extranjero el ingreso de armas y de todos aquellos objetos que pudieran perturbar la paz, tranquilidad y seguridad de sus súbditos y de sus dominios.
Juan Pablo estaba casado con una mujer excepcional a la que todos amaban y adoraban. Siempre ella estaba pendiente de todo. Tenía una risa contagiosa y nunca por ninguna razón o circunstancia mostraba tristeza, desánimo o dolor; siempre enseñaba a todos que se debía vivir contento y feliz. Esta pareja de reyes tenía un hijo varón de veinte años, un muchacho muy apuesto, muy bueno, responsable, cariñoso y muy pero muy valiente, capaz de jugarse por los demás.
Cierto día, en uno de los reinos vecinos, se juntaron varios monarcas a compartir y deliberar sobre varios asuntos, pero no quisieron invitar a Juan Pablo, porque él siempre les daba consejos y evitaba todo tipo de discusiones, tratando siempre de poner a su pueblo de ejemplo y modelo.
En esta reunión, dicen que uno de los reyes presentes dejó entrever la posibilidad de dar un escarmiento a Juan Pablo y a su pueblo, para demostrarle así que nada era como ellos pensaban y que la vida era muy distinta. Decidieron elegir a una princesa muy hermosa a fin de que conquistara al hijo de Juan Pablo y que poco a poco hiciera que éste se volviera en contra de su pueblo y de su padre.
La princesa llegó a los dominios de Juan Pablo y pidió verlo para entregar un mensaje al rey de parte de su padre. El soberano la recibió y la invitó a quedarse unos días con ellos y ella aceptó. Constantemente admiraba al pueblo, sus costumbres, su paz y su alegría. Y de esa manera, buscaba conquistar al príncipe, cosa que iba logrando poco a poco.
Dicen que pasó varias semanas con ellos y logró su objetivo primero, que era conquistar el corazón del príncipe. Ahora venía la segunda parte, la de lograr que el príncipe se volviera en contra de su padre y de su pueblo.
Pero resultó que la princesa se enamoró tanto del príncipe, que le resultaba muy difícil lograr este segundo propósito. Mientras tanto, los reyes vecinos enviaban mensajeros para averiguar cómo iba logrando la princesa su misión, pero siempre regresaban con el mismo mensaje “despacio, pero bien”.
Al cabo de un largo tiempo, la princesa fue invitada a casarse con el hijo de Juan Pablo y ella aceptó. Pero antes, decidió contar sobre su misión y lo que pensaban su padre y el resto de los reyes vecinos. Tanto el rey como el príncipe dijeron que eso no tenía sentido, que si uno tenía el alma limpia y amaba la vida no había nada que pudiera penetrar y lograr destruir la vida que ellos llevaban.
La princesa descubrió un nuevo sentimiento en su mente y en su corazón hacia su padre y hacia los demás reinos vecinos, que era el odio. Decidió que nunca más volvería a visitar esos reinos, ni a su padre, para que no arruinaran esa nueva vida que había descubierto y que la hacía muy feliz.
Dicen que la princesa fue muy feliz y que tuvo varios hijos a los que siempre les enseñó que el amor estaba por encima de cualquier otra cosa y que no fueran como ella, que había descubierto el odio por culpa de la envidia y de su padre.
Dicen que ese pueblo vivió muchos años felizmente, sin odios ni envidias. Pero después, muchos años después, los demás pueblos contaminaron al mundo y el odio muchas veces prevaleció en el mundo, tratando de destruir el amor. Pero esa lucha aún continúa y gracias a Dios, el amor prevalece.


Miguel Ángel

EL ILÓGICO ZOOLÓGICO



En las míseras tierras de la efímera alegría habitaban con tristeza especímenes sin crímenes. Encerrados tras las rejas del estúpido espectáculo esperaban casi estáticos la lápida más rápida.
Las cúpulas de dráculas que explotaban a estos títeres, sólo rúcula y espárragos, les brindaban como víveres. ¡Pobres bípedos, cuadrúpedos y emplumados picos músicos!; su mortífero, enigmático destino problemático era tétrico, pandémico, sin besos y sin médico.
Una noche muy lunática, una mano casi mágica a las jaulas de los leones les abrió las rejas rígidas. Los intrépidos felinos con estético sigilo devoran con estímulo a los crápulas tiránicos.
Con un pánico selvático corrió el dueño del zoológico a los pórticos limítrofes con fines libertarios. ¡Pobre déspota, ¡patético!, un viejo muy decrépito! No pudo llegar lejos cuando un salto con estrépito lo mordió por la clavícula con carnívoros colmillos… Pero a él no lo mataron, le amputaron los testículos y en un círculo de gatos, encerraron al muy cínico… Y jugaron mucho rato, con el cuerpo desangrándose, desgarrándose en los árboles y sus vértebras quebrándose.
Cuando el sol brilló en el ángulo del este renaciente, con espíritu ridículo, la gente más demente, entró mórbida y muy sórdida al ilógico zoológico. Pero el público que entraba gran sorpresa se llevaba y en frenéticos segundos sin las vísceras quedaba.
Hoy las viudas diplomáticas, nostálgicas nos cuentan, que en las míseras tierras de la efímera alegría, habitan con fiereza especímenes con crímenes.

Miguel Valle

domingo, 29 de mayo de 2011

La hormiguita traviesa

La hormiguita traviesa: así era mi hormiga. La hormiguita estaba muy aburrida e intranquila y se puso a pensar "¿qué hago yo, ahora?", mientras caminaba por el verde césped rodeado de flores y canteros de barro venía la pobre de repente se da con un objeto contundente. Era un minóno 90-60-90 que estaba broncéandose al costado de la piscina. "Oh ahora qué ahogo yo si me introduzco en este hermoso monumento", dijo la hormiguita y se introdujo nomás: "allá voy", se dijo. Y se encontró con dos lomas inmensas que le costó salir y recorrer y se dio con una planicie suave y perfumada hasta que se dio con un profundo cráter rodeado de una especie de enredadera que casi se cae adentro y se asustó. Salió de ahí y siguió su camino tranquila hasta que se dio con dos montañas que se movían de aquí para allá., suaves y dulcemente perfumadas. "¡Un terremoto!" Salió aliviada y volvió a su lugar cantando feliz porque había zafado de no morir aplastada por semejante monumento.
Chau, hasta pronto. Víctor, quien les relata.